La verdad, expresada en números
La verdad, expresada en números
«El hombre que obra contra su conciencia nunca será verdaderamente libre, aunque tenga todo el poder del mundo.»
Miguel de Cervantes, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617)
Tus éxitos son los éxitos de la sociedad
Abierto a todos aquellos que deseen construir credibilidad
a través de acciones constructivas y verificables
Social Quality Service (SQS) – Un sistema de validación de los actores políticos
El Social Quality Service (SQS) es un marco cívico-político de acción pública responsable, diseñado para restablecer la continuidad, la verificabilidad y la rendición de cuentas en el ámbito público.
El propósito del sistema es establecer los hechos, la coherencia y la responsabilidad en la conducta de los actores políticos, afirmando así un discurso público de alta calidad y fiabilidad.
Establecer la exactitud factual, la coherencia y la responsabilidad en las acciones de los actores políticos.
Habilitar registros transparentes y verificables que vinculen las declaraciones públicas, las decisiones y las acciones con sus consecuencias sociales reales.
Crear un marco público en el que la coherencia y la credibilidad se conviertan en los principales criterios de impacto político y social, sin juicios subjetivos ni condenas.
El SQS es una plataforma abierta a:
actores políticos y titulares de cargos públicos,
activistas políticos e iniciativas cívicas,
ciudadanos que deseen contribuir a un espacio público más ordenado y equitativo.
La afiliación partidaria, la posición ideológica o el estatus institucional no constituyen obstáculos para la participación.
El único requisito común es la disposición a someter la propia actuación pública a una evaluación continua y responsable.
Dentro del SQS, el Validador asume un rol responsable y voluntario de seguimiento y verificación de las acciones de los actores políticos y de los puntos de referencia de relevancia esencial para el desarrollo de la conciencia política y el bienestar social.
El Validador registra el cumplimiento de los compromisos políticos y los resultados de las acciones políticas, operando conforme a protocolos claramente definidos. De este modo, permite al sistema realizar un seguimiento transparente de la coherencia y del impacto social de los actores políticos.
El Validador ejerce esta función previa autorización de uno o más Inspectors General (I.G.) y actúa estrictamente dentro de los marcos procedimentales establecidos. A través de esta función, el Validador cumple un papel indispensable como testigo de la conducta política y de los puntos de referencia de importancia crítica para la conciencia política y el bien público.
Los Validadores son identificables dentro del sistema (Inspector General, Grand Conservator, nivel de clúster) con el fin de garantizar la continuidad, la rendición de cuentas y la detección de anomalías.
El anonimato externo es opcional y puede ejercerse a discreción personal del Validador como medida de protección frente a presiones o represalias externas, permitiendo así una actuación independiente e imparcial.
La validez del proceso se garantiza mediante puntos de referencia y resultados públicamente verificables.
Las propuestas de actores políticos y de puntos de validación son presentadas por los Validadores dentro de un clúster y están sujetas a aprobación mutua.
Los puntos cuyo período de evaluación excede el trimestre observado se registran e incorporan a la evaluación del trimestre siguiente.
El Inspector General (I.G.) dispone de autoridad discrecional para revisar, añadir o excluir a un actor o un punto de referencia cuando el nivel de relevancia o prioridad se considere insuficiente.
El I.G. también puede proponer la inclusión o exclusión de un Validador en casos de deterioro sostenido de la credibilidad individual. Estas decisiones se basan exclusivamente en una relevancia medible o en un uso indebido claramente identificado del sistema.
Cualquier anomalía en la actividad de un Validador se registra formalmente y puede dar lugar a una reducción de su credibilidad. Las validaciones afectadas por anomalías quedan excluidas de las evaluaciones posteriores de la credibilidad del Validador.
La credibilidad del Validador se mide de forma acumulativa con carácter trimestral; las anomalías detectadas producen una disminución visible, garantizando así una documentación transparente de la integridad.
Los Validadores operan bajo la supervisión del Inspector General y del Grand Conservator.
El Grand Conservator actúa como el garante último de la integridad y de los principios éticos del SQS, con responsabilidades que incluyen:
la supervisión estratégica de la red y de sus estándares éticos,
la aprobación de iniciativas de alto impacto y su alineación con la misión del sistema,
el establecimiento y ajuste de coeficientes de ponderación y de las normas de validación para optimizar los efectos de las acciones positivas,
la iniciación de mejoras sistémicas destinadas a preservar la integridad y la escalabilidad de la red.
Este modelo proporciona una protección multinivel de la integridad sin centralizar el control operativo.
Los participantes de la red identifican y proponen acontecimientos de relevancia política y social —declaraciones, decisiones, acciones y comportamientos que afectan a la comunidad—.
Estos acontecimientos son posteriormente examinados y confirmados mediante verificación independiente y supervisión mutua, garantizando una distancia respecto de los intereses locales y de las presiones políticas inmediatas.
De este modo, se establece un vínculo duradero entre la palabra pública y sus consecuencias.
Lo que se dice o se hace no desaparece con el siguiente ciclo informativo, sino que permanece vinculado al tiempo, al contexto y a los resultados.
A largo plazo, el SQS contribuye al fortalecimiento de una cultura política que valora la coherencia, la credibilidad y la fiabilidad.
Los nuevos liderazgos se reconocen a través de acciones visibles y verificables, y no mediante la explotación del ciclo acelerado de las noticias, la corta memoria colectiva o la manipulación de la información.
El espacio público se vuelve menos susceptible a la dominación de actores que desatienden la exactitud y la veracidad, mediante la puesta en evidencia de la calidad de la acción, y no a través de prohibiciones o exclusiones.
El Social Quality Service es una red abierta.
Todos los actores políticos y activistas políticos son bienvenidos a participar, siempre que acepten una premisa simple pero exigente: que la palabra pública y la acción pública conllevan una responsabilidad duradera hacia la sociedad.